Las crecientes exigencias del usuario hacia su vehiculo, en lo que se refiere a prestaciones y economía, han llevado a los fabricantes a agotar las posibilidades de los sistemas tradicionales de alimentación. En esencia, las ventajas fundamentales del carburador, residen en su teórica mayor simplicidad y en menor costo de fabricación. Aparte de esto su aplicación con lleva diversos inconvenientes, como son la disminución del llenado real del motor con respecto del que se podría considerar como ideal por el obligado uso del Venturi y lo in adecuado de la dosificación que proporciona las variadas circunstancias de funcionamiento que se puedan presentar. a lo largo de los años y con afán de mejorarlo se le ha ido dotando de los perfeccionamientos descritos en el apartado anterior que si bien lo han acercado al funcionamiento deseable han ido despojándolo de estas mismas ventajas que se acaban de citar. Si a esto se añaden las leyes excesivamente severas que gradualmente se están imponiendo en materia de contaminación- cuyas especificaciones mínimas no alcanza a cumplir el más perfeccionado de los carburadores - y el progresivo abaratamiento de los costos de fabricación de los sistemas de inyección electrónica. En cuanto al carburador su uso es previsible que quede reducido a los motores de baja cilindrada, tanto en sus variantes de dos y cuatro tiempos.